VITICULTURA

Mis viñas se han helado, ¿y ahora qué?

Un fenómeno meteorológico como las heladas primaverales y tardías puede producir un daño irreparable en el viñedo con costes muy elevados. Ver una pequeña capa de color blanco en tus vides en una hermosa mañana de mayo no augura nada bueno. ¿Pero de qué se trata? ¿Qué son las heladas primaverales y cómo anticiparse a las ellas? En este artículo te lo contamos…


CÓMO ATACA EL FRÍO A LAS VIÑAS

Las vides están acostumbradas al hielo de las madrugadas que cada año las amenazan, pero si el invierno ha sido suave y lluvioso el riesgo de heladas primaverales es mayor como es el caso de este año.

El calor alcanza récords durante el día y las temperaturas descienden bajo cero cuando cae la noche. Este es un panorama fatal para la vid y los viticultores que estamos en vilo esperando que el hielo no arrase lo que sería nuestra futura cosecha.

Con el comienzo de la primavera, el calor informa a las vides que es hora de despertar, iniciar su ciclo vegetativo y dejar circular su savia. Este es entonces el primer y más importante paso del ciclo de la vid: la brotación.

El desborre o brotación es el momento clave en el que se abrirán los cogollos de las vides, se producirá el hinchamiento de las yemas y la separación gradual de las escamas protectoras cuando la temperatura ambiental asciende. Las yemas desarrollan una especie de plumón que se conoce como borra o pelusa que protege las yemas de la vid, de donde poco a poco comenzarán a brotar los primeros pámpanos, los brotes verdes de los que más tarde nacerán las hojas de la vid.

Las condiciones para que se produzca la brotación son: una temperatura bastante elevada (a partir de 10ºC) durante un periodo prolongado y una determinada insolación diaria. Estas son las señales que esperan las raíces para salir de su ciclo invernal y comenzar a absorber agua del suelo y reiniciar la circulación de la savia. La savia viaja hasta las yemas y hace que se desarrollen.

Bajo el ataque de las heladas, las yemas y las hojas se vuelven marrones. Luego, se secan y se acabó la temporada. Ni hojas, ni flores, ni uvas. Pero, si la helada no ha sido muy intensa queda una pequeña esperanza ya que existe una nueva brotación de yemas secundarias que podrían dar fruto, aunque con un descenso de la producción. Hay que tener en cuenta que en algunas variedades de uva las yemas secundarias no fructifican o si lo hacen su rendimiento es escaso.

Los inviernos cálidos provocan una brotación más temprana en las vides. Esto puede ser beneficioso para el crecimiento, pero aumenta el riesgo de daños por heladas primaverales.

Es importante tener en cuenta que:

– Los daños por heladas no se notan de inmediato y los síntomas aparecen más claramente después de un período de varios días.
– Los brotes jóvenes se marchitarán una vez que se derrita la escarcha, pero los brotes más viejos y endurecidos tardarán unos días en mostrar síntomas.
– Puede haber una secuencia de heladas en la que el rebrote de una helada temprana puede verse afectado por heladas posteriores.


QUÉ HACER DESPUÉS DE UNA HELADA PRIMAVERAL

Podríamos pensar que después de una helada nada se puede hacer. ¡Nada más lejos de la realidad! Tras este descenso de temperaturas, debemos actuar con rapidez para ayudar a las plantas a reponerse en la medida de lo posible.

 – Preservar el viñedo. Después de una gran helada, las vides permanecen en estado de “shock fisiológico” durante 2 a 3 semanas. Después de este período estático, será necesario estimar con precisión el impacto de las heladas por zonas.

Brote de vid helado

Estimación de los daños. La estimación de los daños tras una helada primaveral es necesaria para optimizar el trabajo a realizar. Los daños solo podrán evaluarse con precisión una vez que las vides reanuden su crecimiento. Es decir, aproximadamente 3 semanas después del episodio de heladas.
En daños menores a un 40%, la vid compensará la pérdida de cosecha con el resto de los sarmientos no dañados. Si las condiciones climáticas en floración son óptimas, la cosecha puede ser plena.
En daños entre el 40% y el 60%, la cosecha será parcial y habrá que tener cuidado para asegurar madera podada para el invierno.
En daños mayores al 60%, habrá poca o ninguna cosecha. El principal objetivo será realizar poda de madera para el siguiente invierno y preservar la formación de la vid.

No se debe realizar ninguna intervención en las vides antes de que se haya reiniciado la vegetación. No tiene sentido quitar las ramas congeladas que se secarán de forma natural. La adición de fertilizante o bioestimulante para favorecer la reanudación del crecimiento no es eficaz después de un episodio de heladas. Dejaremos que la naturaleza siga su curso y la vid por sí sola iniciará los procesos de curación y la reanudación de la vegetación

Evita el exceso de riego, ya que las plantas afectadas por las heladas pueden ser más susceptibles a enfermedades fúngicas en condiciones húmedas.

El desbrote. Cuando observemos que se han desarrollado los nuevos brotes, tras la helada, comenzaremos con el desbrote o eliminación de los pámpanos no deseados (nuevos brotes que la planta haya producido y que en su desarrollo se convertirán en sarmientos).
Si el daño no supera el 40%, el desbrote es aconsejable llevarlo a cabo ya que la vid compensa la pérdida de cosecha con las demás yemas restantes. Por el contrario, por encima del 40% de pérdida, el desbrote debe garantizar principalmente la poda de la madera para el invierno.
El desbrote después de una helada es muy útil porque permite obtener ganancias económicas al ser más rápido que la poda en seco de la próxima temporada. De hecho, es esencial después de daños importantes por heladas para evitar proyectos de poda largos y tediosos el invierno siguiente (la poda de vides heladas y no desbrotadas requiere entre un 30 y un 40% de tiempo adicional).
El desbrote también favorece la aireación de la cepa, mejorando así la inducción floral para el año siguiente. Finalmente, permite elegir la madera para reconstruir la vid y así preservar su formación.

El desbrote de vides heladas debe realizarse según tres criterios.
1.- Eliminar las pámpanos para favorecer el rebrote de nuevas yemas.
2.- Mantener al menos una rama donde exista flujo de savia. Debemos evitar siempre dejar el brazo de la vid desnudo, aunque veamos nuevas yemas a punto de brotar.
3.- Mantener al menos una ramita en madera de un año para preservar una rama que dé frutos.

Plantación. Cuando una plantación ha sufrido daños por heladas, se debe realizar un desbrote cuidadoso para preservar la rama más baja. Con ello conseguiremos mantener la formación y conservar el tronco durante la siguiente poda.
También se recomienda posponer un año el cuajado, ya que es posible limitar el impacto de una segunda brotación en plantas jóvenes con pocas reservas.

Protección fitosanitaria. Para viñedos helados hasta un 60%, normalmente se debe considerar la protección fitosanitaria, preferentemente con productos ecológicos y en función de los estados fenológicos de la vegetación restante. Es necesario esperar a que se reanude la vegetación en las parcelas más afectadas y esperar a la fase de desarrollo de 7-8 hojas, para empezar a proteger las cepas y así preservar el viñedo.

Related Posts