VITICULTURA

¿Cuáles son los verdaderos orígenes de la uva para vinificación?

Un amplio estudio genético ha demostrado cómo se propagaron las uvas para la elaboración de vino, por todo el mundo.

Los sommeliers expertos, confiando en su agudo sentido del olfato y gusto refinado, son capaces de identificar la región de origen de un vino con solo oler y degustar. Ya sea Ribera del Duero en España, Borgoña en Francia o Napa y Sonoma en California, estos profesionales pueden incluso precisar la ladera exacta y la altitud en la colina donde crecieron las uvas del vino. Este conocimiento se basa en el concepto de «terroir», que combina elementos como el suelo, la topografía y el microclima para conferir al vino un sabor distintivo.

Sin embargo, los viajes geográficos y genéticos que trajeron esas uvas a esos lugares han sido poco conocidos.

LA PREHISTORIA DE LA VID

Un nuevo estudio nos da la imagen más clara hasta ahora de la prehistoria del vino, anulando varias teorías comúnmente aceptadas sobre cuándo y dónde los humanos cultivaron vides para hacer los primeros vinos del mundo. Un gran grupo internacional de investigadores recolectó y analizó 2.503 vides únicas de uvas de mesa y de vino domesticadas y 1.022 vides silvestres. Al extraer ADN de las vides y determinar los patrones de variaciones genéticas entre ellas, encontraron algunas sorpresas.

 

ORIGEN DE LAS VIDES

Las vides silvestres son enredaderas leñosas y de hoja caduca como las vides cultivadas con un hábito de crecimiento voraz.

Durante siglos, los viticultores de diferentes comunidades transmitieron la tradición sobre el origen de sus uvas. Algunos gobiernos, sobre todo en Europa, designaron denominaciones, regiones estrictamente controladas con normas sobre cómo y dónde se permitía legalmente el cultivo y la producción de una variedad.

Pero los estudios genéticos para descubrir dónde se originaron las vides hace miles de años comenzaron en serio hace solo 10 o 15 años.

Una de las conclusiones que surgieron durante estos primeros estudios fue que las uvas silvestres crecieron en Asia central y se dispersaron hacia el oeste a medida que los primeros humanos migraron en esa dirección.

Pero los datos genéticos del enorme estudio corrigen esta historia, dice Wei Chen, científico investigador principal de la Universidad Agrícola de Yunnan en China y uno de los líderes del estudio. Los datos genéticos indican que hace 400.000 y 300.000 años las uvas crecían de forma natural o silvestre en todo el continente euroasiático occidental y central.

Hace aproximadamente 200.000 años, un clima frío y seco, de la edad de hielo mató lentamente a las vides en la región central del mar Mediterráneo, dividiendo el hábitat de la vid en dos áreas aisladas:

 1.- Al oeste del mar (hoy Portugal, España y Francia).

 2.- Al este (aproximadamente Israel, Siria, Turquía y Georgia). Hace unos 56.000 años, la región oriental se separó de nuevo en áreas aisladas más pequeñas: el Cáucaso (Georgia, Armenia y Azerbaiyán) y Asia occidental (Israel, Jordania e Irak).

 

LOS COMIENZOS DE LA VITICULTURA

Hasta hace poco, los investigadores también pensaban que los humanos empezaron a cultivar las vides a partir de progenitores silvestres hace 8.000 años, cuando una revolución agrícola temprana se extendió por lo que ahora es Asia occidental y Europa.

Otros expertos piensan que la vid se cultivó por primera vez en La Península Ibérica (Portugal y España) hace unos 3.000 años.

Otras teorías defienden que la viticultura ocurrió por primera vez en el Cáucaso con la duda de si las uvas se usaban primero para la alimentación («uvas de mesa») o para la fermentación.

El reciente estudio zanja este debate: los humanos de Asia occidental domesticaron las uvas de mesa hace unos 11.000 años. Otras personas, en el Cáucaso, domesticaron uvas de vino en la misma época, aunque probablemente no dominaron la elaboración del vino hasta después de 2.000 o 3.000 años.

Los primeros agricultores emigraron desde Asia occidental hacia La Península Ibérica y trajeron consigo vides de mesa. A lo largo del camino, los agricultores cruzaron las vides de mesa con vides silvestres locales.

El primer cruce probablemente ocurrió en lo que hoy es Israel y Turquía, creando uvas moscatel, que tienen un alto contenido de azúcar, buenas para comer y fermentar. Poco a poco, la uva de mesa se transformó genéticamente en diferentes uvas de vino en los Balcanes, Italia, Francia y España.

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