A la hora de elegir un vino para una reunión familiar, cena de empresa o aperitivo con amigos, suelen pasar desapercibidos algunos errores que podrás evitar fácilmente. En este artículo te presentamos seis consejos útiles y seis errores comunes a evitar al elegir tu vino para garantizar que el vino que elijas complemente perfectamente la comida y mejore la experiencia gastronómica.
6 CONSEJOS MUY ÚTILES
1. ¡Elige el vino antes del plato! Empezar desde la botella permitirá un mejor acuerdo y siempre es más fácil en ese sentido. En caso de falta de inspiración, busca los clásicos regionales: la especialidad local suele ir de la mano del vino que se produce en la misma zona. ¡Prueba el asado de cordero lechal con un vino de Ribera del Duero!
2. Respeta un orden de servicio, de menor a mayor. Se recomienda servir el vino blanco antes que el tinto, el más ligero antes que el más tánico, el más joven primero, para ir ascendiendo, tanto en términos de sabor como de intensidad. Finaliza con el cava y los vinos dulces que acompañarán a los postres.
3. Abre la botella y pruébala primero. Esta doble precaución evitará que acabes con un posible sabor a corcho al servir y además podrás valorar si el vino necesita un poco de aireación, en cuyo caso será buena idea decantarlo.

4. Limita la cantidad de vinos servidos. Más vale unos pocos vinos, pero rigurosamente elegidos, que un montón de botellas elegidas al azar. Planifica un presupuesto y permítete algunas buenas referencias.
5. Compra, al menos, 2 botellas del mismo vino. En caso de mancha o desviación del corcho, siempre es mejor tener una botella de repuesto. Esto ocurre raramente (menos del 2%), pero cuando no se puede servir la botella, es mejor tener preparada una doble.
6. Utiliza copas de degustación. La copa es fundamental porque revela los sabores y la textura del vino. Calcula al menos dos copas por persona y elije modelos que sean de calidad.
6 ERRORES A EVITAR
1. Servir los tintos a temperatura ambiente. Atrás quedaron los días en que colocábamos las botellas de vino en habitaciones sin calefacción a 13°. Si está demasiado frío, el vino tinto pierde sus aromas y sabores. Sin embargo, no debe superar los 16-17° (sabiendo que se calentará rápidamente en la copa y durante toda la comida). Los tintos afrutados se pueden servir más fríos, alrededor de 14-15°.
2. No considerar la acidez del vino. La acidez es un factor importante a tener en cuenta al elegir un vino para acompañar la comida. Una acidez alta puede realzar los sabores de platos grasos, mientras que una acidez baja puede resultar en un maridaje desequilibrado.

3. Reservar el champagne para el postre. El champán y el postre rara vez combinan bien. Evita el chocolate, el enemigo supremo de las burbujas. Ofrece el champán al inicio de la comida, o incluso durante toda la comida (con pescados y mariscos).
4. Elegir un vino basándose únicamente en el precio. El precio no siempre es un indicador de la calidad del vino. En lugar de centrarte solo en el precio, considera factores como el tipo de uva, la región vinícola y las características de sabor que buscas.
5. Servir Oporto como aperitivo. Es una antigua tradición, pero las tradiciones están hechas para ser desmentidas… Un espirituoso, un alcohol potente, anestesiará tus papilas gustativas desde el principio. Recuerda que puede que te ponga de buen humor, pero no será una buena elección para tu paladar.
6. No tener en cuenta las alergias alimentarias o restricciones dietéticas. Asegúrate de conocer las alergias alimentarias o restricciones dietéticas de tus invitados al elegir el vino y el menú de la cena. Algunas personas pueden ser alérgicas a ciertos tipos de vino o ingredientes utilizados en su elaboración.
¡Salud!